Blog de Jonathan (en español)


Ofrenda como un cristiano.

 

 

Bueno, finalmente he llegado a algunas conclusiones respecto a lo que la “ofrenda” moderna debería ser.

Los pasajes principales respecto a la ofrenda en el Nuevo Testamento rodean el hecho de que los corintios y los macedonios estaban ofrendando para ayudar a los cristianos en Jerusalén. Es en respuesta a esta situación que Pablo escribe las secciones más extensas respecto a las ofrendas en el Nuevo Testamento. (Ver 1 Cor. 9:1-18, 16:1-4, 2 Cor. 8:1-9:15).

Hay una cantidad ENORME de cosas interesantes en estos pasajes de la Escritura, y yo te animo que les eches un vistazo. Por ejemplo, Pablo usa la generosidad de los macedonios ¡como un estímulo que incentivase a los corintios a dar más! (Ver 2 Cor. 8:7-9). 

En última instancia, si resumiera lo que creo que es claro del Nuevo Testamento respecto a las ofrendas, sería esto: 

  • Diezmar, que era el sistema de impuestos de los israelitas, no aplica al creyente del nuevo pacto.
  • Los ministros del nuevo pacto deberían recibir un buen ingreso; Pablo fue la excepción porque él mismo eligió no recibir dinero.
  • Los apóstoles pueden dar direcciones claras sobre separar una parte de tu ingreso para fines ministeriales.

Este tercer punto es el que probablemente parezca más extraño. Pero echémosle un vistazo a lo que Pablo escribió en 1 Cor. 16:

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” – 1 Corintios 16:1-2.

Estoy en contra de la idea de tratar de aplicar versículos bíblicos acerca del sistema israelita de recolección de impuestos en la vida del cristiano del nuevo pacto. Pero, si un líder del ministerio quíntuple quisiese dirigir a sus discípulos a que aparten una parte de su ingreso semanal para dar una vez por semana para fines ministeriales y del Reino, encontraría este precedente en el ejemplo que el apóstol Pablo nos dio. Yo llamaría a este hecho “recibir una ofrenda”, casi como lo que pasa en las iglesias cada domingo, (sin la parte de los versículos sacados de contexto).

En situaciones normales, los ministros deben recibir un ingreso monetario. El apóstol Pablo fabricaba tiendas que vendía para vivir, pero era una excepción.

“El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.” – Gálatas 6:6
“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.” – 1 Timoteo 5:17-18.
 “¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?
 
Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” – 1 Corintios 9:7-14.

 

Para resumir la declaración de Pablo: el gobierno le paga al soldado, la tierra alimenta al viñador, la oveja alimenta al pastor, la granja alimenta al buey, el templo y el altar se alimentan de los obreros del templo. Así también el trabajador del Reino debería ser alimentado por aquellos a quienes ministran.

Te exhorto a que examines tus finanzas con el Espíritu y que separes una porción de tu ingreso para dar semanalmente al ministerio del Reino. Comienza con los ministros locales del ministerio quíntuple de quienes recibes semanalmente. Luego, expande tu ofrenda. Es algo bueno y sano hacer estas cosas.

 

Pero ustedes, así como sobresalen en todo —en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros—, procuren también sobresalir en esta gracia de dar. (2 Corintios 8:7).