Blog de Jonathan (en español)


¡Contrólate!

Típicamente, cuando alguien menciona al “dominio propio” la mayoría lo imagina como hacer lo correcto a regañadientes, cuando nuestro interior en realidad quiere hacer lo contrario. Esta perspectiva abrumadora del dominio propio hace de este fruto del Espíritu (Gálatas 5:23) algo imposible de alcanzar.

 

El dominio propio es mencionado en diecisiete pasajes del Nuevo Testamento y hay algunas revelaciones sorprendentes que podemos ver en esos pasajes.

 

Pablo habla respecto al dominio propio en su presentación del Evangelio a Félix:

 

“Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.” Hechos 24:25.

 

Asegúrate de tener sexo frecuentemente con tu esposo/a, porque si dejas pasar demasiado tiempo, el dominio propio se desvanece:

 

“No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y solo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio.” 1 Corintios 7:5

 

Si eres soltero y estás luchando con el dominio propio, quizás necesites casarte pronto:

 

“Pero, si no pueden dominarse, que se casen, porque es preferible casarse que quemarse de pasión.” 1 Corintios 7:9

 

Nuestro objetivo de extender el Reino es de importancia eterna. Deberíamos tener mayor dominio propio que los atletas profesionales porque lo que hacemos tiene un peso eterno:

 

“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.” 1 Corintios 9:25

 

Es uno de los frutos del Espíritu:

“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” Gálatas 5:22-23

 

Pablo alienta a las mujeres a que se enfoquen más en el dominio propio que en la apariencia exterior:  

“En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos… Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.” 1 Timoteo 2:9,15

 

“De la misma manera, sus esposas deben ser dignas de respeto y no calumniar a nadie. Deben tener control propio y ser fieles en todo lo que hagan.” 1 Timoteo 3:11

 

Uno de los requisitos de los líderes es el dominio propio:

“Por esta razón un anciano debe ser un hombre que lleve una vida intachable. Debe serle fiel a su esposa. Debe tener control propio, vivir sabiamente y tener una buena reputación. Con agrado debe recibir visitas y huéspedes en su casa y también debe tener la capacidad de enseñar.” 1 Timoteo 3:2

 

La falta de dominio propio era considerada una señal de los últimos tiempos:

 

“Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!” 2 Timoteo 3:1-5

 

Escribiéndole a Tito, Pablo declara que el dominio propio es para los líderes, tanto hombres como mujeres:

 

“…sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo.” Tito 1:8

 

“Enseña a los hombres mayores a ejercitar el control propio, a ser dignos de respeto y a vivir sabiamente. Deben tener una fe sólida y estar llenos de amor y paciencia.” Tito 2:2
“y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, 5 a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios. A los jóvenes, exhórtalos a ser sensatos.” Tito 2:4-6

 

Esta lista es algo así como la lista de Pedro de los frutos del Espíritu, y encontramos al dominio propio justo en el medio:

 

“Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.” 2 Pedro 1:5-7

 

MIS TRES VERSÍCULOS FAVORITOS DEL DOMINIO PROPIO
¡La gracia nos enseña a vivir en dominio propio! La gracia no es un permiso para pecar, sino que es un empoderamiento para no pecar. Nos enseña, nos entrena y nos cambia en personas que caminan con sensatez.

 

La verdadera gracia produce el fruto de operar en el fruto del dominio propio:

 

“En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio” Tito 2:11-12

 

Muchas versiones de este versículo traducen “dominio propio” como “sensatez”, pero yo prefiero la traducción práctica de este versículo, que dice dominio propio. Tenemos la opción de ser controlados por el temor o tener dominio propio:

 

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7

 

Me encanta la practicidad de este versículo. Dice muy claramente lo que todos nosotros necesitamos oír. El dominio propio no es una carrera rápida porque requiere una práctica diaria. Especialmente como líderes, debemos estar habituados al dominio propio:

 

“Pero tú debes mantener la mente clara en toda situación. No tengas miedo de sufrir por el Señor. Ocúpate en decirles a otros la Buena Noticia y lleva a cabo todo el ministerio que Dios te dio.” 2 Timoteo 4:5

 

RESUMEN
 
El dominio propio es algo hermoso. No es apretar los dientes y luchar contra tus deseos. Es poder elegir y tener la habilidad y la libertad de tomar tus propias decisiones.

 

Cuando éramos pecadores, vivíamos controlados por el pecado: drogas, alcohol, ira, lujuria, falta de perdón, etc. Pero ahora que estamos en Cristo, no somos controlados por Dios. En cambio, Él pone el volante en nuestras manos y nos da el empoderamiento a través de la gracia para ser capaces de controlarnos a nosotros mismos. No pasamos de ser controlados por el diablo a ser controlados por Dios. No. Dios nos hace libres, nos empodera y nos da la habilidad de tomar decisiones que no podíamos tomar cuando vivíamos como víctimas de la atadura al pecado

 

Cuando era más joven, practicaba judo. El dominio propio no era solamente no comerme una caja entera de donuts; sino que era la habilidad de mover mi cuerpo de una forma perfecta para ejecutar los movimientos que tenía en mi mente.

El dominio propio es PARA algo, no solamente contra algo.