Blog de Jonathan (en español)


¡Deberías seguir mi ejemplo!

A menudo escribo de nuestras identidades como nuevas criaturas en Cristo. No obstante, pareciera que en la Iglesia, debido al fuerte énfasis en la “identidad”, muchos ya no se identifican a sí mismos con líderes o movimientos.

 

Esto es a menudo una manera reaccionaria de decir, “Yo no soy ___________ (Carismático, bautista, pentecostal, etc. Completa el espacio en blanco), soy seguidor de Jesús.”

 

Otro síndrome similar se da cuando un líder es citado, (por ejemplo, Martín Lutero, Charles Spurgeon, John Wesley, un líder moderno, etc.) y la respuesta que dan es: “Bueno, mi maestro es el Espíritu Santo, no fulano o mengano…”

 

Entiendo que la gracia y la libertad, que a menudo provienen de entender tu identidad, provocan una temporada de reacción o de contragolpes. Algunas personas han sido tan mal enseñadas y controladas por la religión, que la libertad les trae una temporada de “reajuste”

 

El apóstol Pablo también escribió respecto a no encontrar tu identidad en el cartel de la Iglesia en la que estás: “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:11-13).

 

La identidad no viene de la etiqueta con la cual elijas identificarte. Tu nueva identidad proviene de ser una nueva creación, que es un trabajo interno (no una etiqueta externa).

 

Sin embargo, creo que la reacción en contra de tener líderes a quienes admirar o inspirarnos ¡ha ido demasiado lejos en algunos casos!

 

Es importante balancear esta discusión con lo que Pablo escribe solo un par de capítulos después: “No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto, os ruego que me imitéis. Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.” 1 Corintios 4:14-17.

 

Luego otra vez Pablo escribe: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1.

 

Imitar pareciera ir en contra de permanecer firme en la identidad personal, pero no es lo contrario en lo absoluto.

 

Tengo muchos líderes a quienes elijo imitar. Tienen fortalezas en particular que yo amo, honro y respeto.

 

Sí, mi identidad es única como nueva creación en Cristo, pero también valoro las fortalezas que veo en otros y las honro y las imito, para añadir esas fortalezas a mi vida.

 

Si no entendemos bien este asunto de “imitar”, entonces fácilmente podemos vivir una vida reaccionaria sin recibir los beneficios de la grandeza de otros líderes.

 

Personalmente, esta es mi pequeña lista de cómo yo utilizo la imitación:

 

  • Mi don profético ha sido influenciado por Dennis Cramer.
  • Mi perspectiva teológica es influenciada por Harold Eberle.
  • Mi valor por la impartición es influenciada por Randy Clark.
  • Mi deseo de construir algo lo suficientemente grande como para cambiar el mundo está impactada por Bill Johnson y Joseph Prince.
  • Mi perspectiva en el manejo del tiempo y la salud está influenciada por Timothy Ferriss.
  • Mi humor está influenciado por Kris Vallotton.
  • Mi manera de escribir está influenciada por Malcolm Gladwell.

(Supongo que podría seguir, pero me detendré aquí).

 

Dicho fácilmente, nuestra identidad está segura en Cristo. Simplemente estoy recomendándote que abras tu corazón para recibir de mentores, incluso de aquellos que quizás nunca conozcas.

 

He creado mi propio WWJD (“What Would Jesus do?” Literalmente: “¿Qué haría Jesús?”): ¿Qué pensaría Harold Eberle de esto? ¿Qué comentario gracioso haría Kris Vallotton sobre este tema? ¿Cómo diría esto Malcolm Gladwell?, y así sucesivamente.

 

PENSAMIENTOS ADICIONALES

 

Todo lo que acabas de leer fue escrito para un blog hace más de un año. Habiendo leído recientemente el Nuevo Testamento, me encontré con que muchas veces los cristianos primitivos eran dirigidos de esta manera: “Sigan mi ejemplo”, “imítenme”, “Sean un modelo, tomándome como modelo.” Es con esto en mente que decidí incluir la siguiente lista de versículos para que los consideres:

 

“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” Filipenses 3:17.

 

“Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.” 1 Tesalonicenses 1:6-7

  

“Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos.” 1 Tesalonicenses 2:14

 

“Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros… no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.” 2 Tesalonicenses 3:6-7, 9
 
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

 

“Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras…” Tito 2:7a
 
“A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” Hebreos 6:12
 
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.” Hebreos 13:7
 
“No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” 1 Pedro 5:3
 
“Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.” 3 Juan 1:11

 

Viendo todos estos versículos mientras leía el Nuevo Testamento, me di cuenta de algo: el apóstol Pablo no sabía que la gente iba a tener una copia de sus cartas, que luego memorizarían y citarían (que es lo que nosotros hacemos con el Nuevo Testamento). En cambio, Pablo parecía esperar que la gente tomase su propia vida como ejemplo a imitar. Él mismo era una carta, un modelo, un ejemplo, y alguien digno de imitar.

 

A todos los líderes cristianos, les digo lo siguiente: cualquier líder cristiano debería ser capaz de decir: “Sigan mi ejemplo, imítenme, miren mi vida y hagan lo mismo. ¡Si quieres ser como Jesús, sé como yo!”