Blog de Jonathan (en español)


¡Estoy ofendido!

 

Hace unos años, en enero de 2012, tuve un fin de semana muy interesante. Estuve en Seattle, Washington, en una de las reuniones de John Crowder.

 

Para aquellos que no sepan, John Crowder la pasó mal hace unos años por ser diferente, distendido, algo torpe, y –para algunos– ofensivo. Yo era parte del grupo que lo consideraba ofensivo. Hace unos siete años, leí algo de su primer libro, The New Mystics, y quedé muy impresionado. Luego fui a verlo a una iglesia local y me sentí muy contrariado: él tropezaba en el escenario, borracho en el Espíritu Santo, arrojando hechos sobre la historia de la Iglesia y demostrando una mente teológica impresionantemente profunda. No podía aceptar lo que estaba viendo. Luego de un momento, la ofensa tomó lugar en mi corazón y juzgué a mi hermano.

 

En los últimos años, el Señor estuvo trabajando en mi corazón respecto a la gracia y al honor. Para mí, esto se ha traducido en caminar en verdadera, completa y profunda libertad y expresarle esto mismo a los demás. También he estado aprendiendo respecto a amar a los demás incondicionalmente y demostrarlo, y a pedir perdón muchas más veces. Expreso esto al tratar a cada persona como si estuviese realmente dispuesto a morir por ella y demostrando las obras de Cristo. Permíteme retroceder un poco.

 

En septiembre de 2012 me invitaron a dar una conferencia junto con Chad Dedmon, y en la última noche, terminé rodando por el suelo de la iglesia mientras me reía a carcajadas junto con David Dodd, Darren Stott, y Chad, ¡y esto se extendió durante casi una hora! No había sido tocado por una manifestación física del Espíritu Santo tan grandiosa en los últimos diez años. De alguna manera, si soy honesto, me volví frío respecto a las manifestaciones y me sentía algo desconectado con aquellos que sí las experimentaban.

 

Así que, planeando mi fin de semana en Seattle, hablé durante el mes previo a la reunión con mi esposa y le compartí mi deseo de ir a aprender sobre el ministerio de John Crowder. Ella me preguntó: “¿Por qué? Pensé que no te caía bien…” No podía encontrar las palabras justas para responderle, pero tenía que hacerle saber lo que me pasaba.

 

Todavía tenía remanentes de legalismo en mi corazón. Naturalmente, no soy una persona extrovertida que tiene experiencias todo el tiempo, pero tampoco quiero ser el fariseo que juzga a los demás cuando lo hacen.

 

Quiero ser como Jesús, y donde el Espíritu de Dios está, allí hay libertad. En mi camino hacia la gracia y la libertad, no he encontrado a muchas personas que compartan mi pasión por la libertad, hasta que leí el nuevo libreo de John, Mystical Union. Mientras lo leía, comencé a darme cuenta que en mi juicio de algunos años atrás me perdí la oportunidad de recibir lo que este hombre de Dios tenía para darme. Mi camino a Seattle aquel fin de semana fue para conectar con este maravilloso hombre que mi inmaduro corazón había rechazado. Después de pasar algunos días con él, encontré que era una persona amable, humilde, brillante, y sabia; que carga un profundo amor por la gente. Básicamente, John es una hermosa imagen de Jesús.

 

Con esto, quiero animarte a que no juzgues a los demás. Sí, el discernimiento es válido, pero no es necesario juzgar y rechazar a los demás. Este año, permítele al Espíritu Santo que te ensanche y que limpie tus filtros para darle a los demás una segunda oportunidad.