Blog de Jonathan (en español)


Líderes y perdedores

Amo a mi iglesia; también amo a la Iglesia global. Creo que Jesús también ama a la Iglesia, es Su Novia.

 

En la actualidad, donde muchos han sido heridos y profundamente lastimados tras su paso por la iglesia, la réplica común es: “¿A qué te refieres exactamente cuando hablas de “la Iglesia”?”

 

No estoy escribiendo hoy en día para definir a “la Iglesia.”

 

Habiendo escuchado el corazón de Dios el Padre, he percibido que es imperativo edificar a la Iglesia. Gran parte de la generación más joven ha hecho mucho a favor de la deconstrucción de la “iglesia” y sus enseñanzas.

 

Ya sea a través de YouTube, Facebook, Blogging, etc., cada día hay nuevas voces que claman tener la verdad que derriba lo que ellos entienden como falsas enseñanzas, ¡y a veces tienen razón!

 

Pero este movimiento de tirar abajo falsas doctrinas ha ganado más ímpetu que la pregunta que oigo provenir del corazón de Dios para esta generación más joven que yo: “¿Qué estás construyendo?”

 

“…nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción…” 2 Corintios 10:8.

 

“…para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción.” 2 Corintios 13:10.

 

El ministerio quíntuple (Ver Efesios 4:11-13) es para edificar, activar, y equipar a la Iglesia. Gran parte de esta generación más joven ha estado demasiado enfocada en corregir, desmantelar, exhortar y destruir.

 

Algunos aman citar a Jeremías 1:10: “Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.” Y luego señalan que destruir y derribar se mencionan en este versículo, pero tú no eres Jeremías y ninguno de los ministros del ministerio quíntuple vive en el antiguo pacto.

 

Cuando se quiere construir una nueva estructura en el espíritu, puede ser necesaria una topadora para derribar la vieja estructura, pero solo con el propósito de establecer un nuevo fundamento y edificar una estructura nueva, más grande, efectiva, hermosa y eficiente en el espíritu.

 

Si los miembros de la nueva generación pueden convertirse en padres del nuevo movimiento de Dios en la tierra y captar el latido del corazón del Padre y tomarlo como propio, entonces seremos capaces de construir y liderar; de otra manera seremos como el hermano del hijo pródigo (Lucas 15) y viviremos con un espíritu crítico y un corazón amargado.

 

El Padre está llamando a líderes jóvenes que busquen Su corazón y le pidan que Él sea Su Padre, para luego ser ellos un padre para los demás. Necesitamos más padres en el Reino. ¡Que Él te de el mismo amor y pasión que Jesús tiene por Su Novia!

 

Para el resto de nosotros, si has estado prestándole tu oído a líderes que no están construyendo ni avanzando las obras de Dios en la tierra, sino que siempre están corrigiendo y criticando; o si te están conduciendo lejos de una participación sana en la comunidad del Reino, ¡por favor, utiliza tu discernimiento!

 

Busca líderes que estén edificando, e involúcrate.

El Reino no necesita de criticones.