Blog de Jonathan (en español)


Los cuatro niveles de la riqueza del tiempo

Esta semana voy a compartir contigo uno de los pensamientos fundamentales que ha guiado mi vida. Permíteme comenzar dándote un vistazo del fruto que este pensamiento ha producido en mí.

 

Tengo treinta años. Me gradué a los 16; gané el premio National Herald of Christ a los 18; gané un Máster en Estudios Bíblicos a los 21; comencé mi propia empresa de construcción a los 22; formé parte del equipo de trabajo de Randy Clark a los 25; publiqué un bestseller cuando tuve 26; he escrito otros 4 libros en los últimos cuatro años; filmé un reality show cuando tuve 29; y estoy lanzando una escuela de Biblia este año, a la edad de 30.

 

Este es el pensamiento fundamental que conduce mi manera de vivir la vida: “El tiempo es dinero no renovable.”

 

¿Demasiado abstracto? De acuerdo, te lo explicaré.

 

Todas las culturas y sociedades tienen dinero, ya sea en forma de billetes o en sistema de trueque, la raíz del mismo es el tiempo.

 

“Riqueza del tiempo” es el término que uso para referirme al valor que pongo sobre el costo del tiempo. La interacción humana con el tiempo y la riqueza se divide en las siguientes cuatro categorías:

 

VENDER TU TIEMPO

 

Este es el nivel básico en todas las culturas. Antes de que alguien pueda comprar o cambiar algo en el trueque, debe haber algún tipo de intercambio. Sin importar que sean billetes o una cabra, deben tener un valor, que representa su tiempo. Por ejemplo, cuando un joven de 16 años quiere comprar un auto de $1000 dólares para manejar por la ciudad, típicamente debe conseguirse un trabajo por hora en donde le paguen, digamos, $10 dólares la hora. En este intercambio, le están siendo compradas las horas de su vida, y él esta vendiendo su único recurso no renovable, su tiempo. Así que, por 100 horas de su tiempo, él puede comprarse un auto. Este es el sistema en el que vive la mayoría de la población mundial, en menor o mayor medida. Esencialmente, incluso si te pagan $50 dólares la hora, simplemente estás vendiéndole tu tiempo al mejor postor, aunque quizás debes vender menos de él si deseas sobrevivir. Lo malo de esto es que tú no puedes obtener más tiempo, pero siempre puedes obtener más dinero. El tiempo es no-renovable.

 

 

VENDER TU CONOCIMIENTO

 

El siguiente nivel de intercambio de dinero, es invertir tu tiempo construyendo una base de conocimiento. El mismo puede ser vendido a una tasa mucho más alta que vender tu tiempo de manera directa. Por ejemplo, este sería el caso de un abogado, un autor, un doctor, un mecánico, etc., esencialmente, todo conocimiento especializado. Ahora, en vez de gente comprando tu tiempo, están comprándote tu conocimiento. Esto crea la posibilidad de tener mucha más libertad y tiempo libre. Sobre todo, porque la tecnología ha creado maneras de diseminar el conocimiento y venderlo, sin que se necesite demasiado tiempo. Por ejemplo, vender un audiolibro no requiere tiempo extra una vez que es creado y subido a internet. Lo malo es que, una vez que te encuentras en este sistema, puede ser difícil salir del mismo por causa de que el conocimiento especializado está dentro del individuo. Esto quiere decir que el doctor debe estar en el consultorio siendo doctor, y esto es algo que no puede delegarse.

 

 

CREANDO INVERSIONES

 

Este nivel puede proveer mucho más tiempo y libertad para el individuo que está viviendo en el nivel de la venta de su conocimiento. Al encontrar una forma de crear un sistema en donde el dinero genere más dinero, se produce “riqueza del tiempo”, porque el dinero se genera sin la necesidad de usar tiempo para crearlo.

 

Esto puede ser a través de la obvia opción de comprar insumos o de comenzar un negocio. Lo que retiene a muchas personas de entrar en este nivel es el temor a la pérdida. Quizás el doctor se sienta cómodo vendiendo su conocimiento, ¿por qué arriesgarlo todo al expandir su práctica trayendo nuevos doctores para estar libre por más tiempo? Podría verse envuelto en una demanda por alguien con quien se asoció; ¡hay demasiados riesgos! Tal vez el stock caerá, o el negocio fracasará, estas son las preocupaciones que mantienen a la gente viviendo en el nivel de conocimiento.

 

Para aquellos que han vencido al miedo y se han lanzado al nivel de la inversión, esto puede resultar muy bien a veces y crear una gran cantidad riqueza y libertad personal, que podría ser dejado a la próxima generación.

 

 

RECIBIENDO UN LEGADO

 

El cuarto nivel solo viene por causa de que alguien previamente ha atravesado los primeros tres niveles. Así, le han llegado las inversiones a la siguiente generación, sin que ésta deba atravesar los primeros tres niveles.

 

Cuando a un adolescente de 16 años le dan un auto de $10000 dólares como regalo de sus padres por su cumpleaños, éste no tiene que vender 1000 horas para comprar ese auto, no tiene que tener ningún conocimiento para vender, y no tiene inversiones. Sin embargo, sus padres le han dado un auto de $10000 dólares, que es una forma de “riqueza del tiempo” en algunos aspectos.

 

Comprar un auto de $10000 dólares significa que no tendrá que ser reparado todo el tiempo, que quizás dure 12 años en vez de necesitar ser reemplazado cada año, que quizás el hijo pueda vender el auto por lo que vale y recibir el equivalente a 1000 horas de su tiempo para poder invertirlos para generar más dinero y comprarse un auto de $5000 dólares.

 

Ok, entonces, ¿cuál es el punto de entender todo esto? Jon, ¿no deberías estar escribiendo solo sobre cosas “espirituales”, y no sobre el tiempo?

 

Separar el dinero de la vida espiritual es ignorancia, porque el dinero es simplemente una representación de tu tiempo ¡y la forma en la que gastas tu tiempo es algo verdaderamente espiritual!

 

Cuando se levanta la ofrenda en la iglesia, al arrojar un billete de $10 dólares estás representando una hora de trabajo. El tiempo se representa en dinero.

 

Este concepto tiene vastas implicaciones.

 

Para mí, cuando llegué a entender el dinero a través de este lente a una edad tan temprana, produjo un alto valor por el tiempo.

 

Una de las implicaciones más grandes es la forma en la que tratamos la escatología práctica en nuestra vida diaria. Para los cristianos que creen que Jesús podría regresar en los próximos años, no existe ni la más remota motivación para moverse de trabajar por horas a conocimiento, y de conocimiento a inversión. ¿Para qué ir a la universidad para obtener un conocimiento especializado, si “Jesús podría regresar antes de graduarme”?

 

Muchas iglesias no invierten sabiamente porque es “demasiado mundano”, y así terminamos con iglesias que están al borde de la bancarrota o que tienen problemas para terminar los proyectos de construcción, mientras que los campus universitarios humanísticos no tienen problema para expandirse.

 

Nuestra perspectiva se ha vuelto totalmente miope y no es capaz de ganar impulso. Propongo que en nuestra generación pasemos al tercer nivel de Inversión, para que podamos realmente darle a la próxima generación una Herencia.

 

Si lo que estoy proponiendo pudiese ser implementado, luciría algo así: los pastores tendrían inversiones (negocios, ideas, etc.), lo que pagaría sus salarios, para así poder predicar la verdad sin titubear, sin tener miedo respecto a lo que es “políticamente correcto” o a lo que pueda ofender susceptibilidades. El edificio de la iglesia y los proyectos de construcción serían pagados, lo que crearía la libertad para que la congregación pueda dar dinero y centrarse en los pobres que necesitan ser alimentados, vestidos; y así terminar con la pobreza y la enfermedad alrededor del mundo (en lugar de comprar más edificios o contratar gente). Los cristianos valorarían la educación y obtendrían el conocimiento y el entrenamiento necesario para impactar verdaderamente el mundo que los rodea en el corto tiempo que tienen en esta tierra.

 

Si vamos a avanzar el Reino de Dios, debemos pensar como reyes. Los reyes no venden su tiempo, conocimiento, o inversiones; operan en herencia.

 

Los buenos reyes piensan en la construcción de las ciudades, en la salud de las personas en su reino, en los enfermos, necesitados y en los pobres. Los reyes no se sientan a esperar en un escape de esta tierra a través de un rapto, o viviendo en temor del anticristo.

 

El apóstol Pablo dijo que estamos para “reinar en vida” (Romanos 5:17). Debemos comenzar a pensar como reyes y tener el máximo valor por el tiempo.

 

La razón por la que termino las cosas es por el tremendo valor que pongo en el tiempo, y al entenderlo como un recurso no renovable, el mismo no debería ser desperdiciado sino disfrutado y gastado sabiamente.

 

P.D: Respecto a la mala escatología, “ain’t nobody got time for that!”