Blog de Jonathan (en español)


Mi blog respecto al diezmo… ¡finalmente!

En la última década, el sistema del diezmo de la iglesia ha estado bajo escrutinio; la gente le ha dedicado estudio y se ha reexaminado el concepto. Por mucho tiempo me guardé mi opinión al respecto, incluso cuando me escriben casi semanalmente consultándome sobre este asunto.

El diezmo es un tema tan candente que he elegido no formar parte de la discusión por mucho tiempo, ¡pero ya no más!

Me ha animado en gran manera ver que otros líderes altamente respetados alzaron su voz y abandonaron el sistema del diezmo. Por ejemplo, el Dr. Che Ahn, el líder principal de la red H.I.M –que tiene más de 40.000 iglesias–, escribe:

 “Hay muchos cristianos sinceros que hoy en día dan su diezmo con fe porque creen que es un mandato en la Escritura, y porque piensan que el mandato sigue válido hasta hoy. Lo sé, yo solía ser uno de ellos. Me enseñaron a diezmar apenas me convertí al Señor, siendo un adolescente, y nunca se me ocurrió cuestionar esta enseñanza. Mi esposa y yo hemos dado más del 10% de nuestro ingreso cada año desde que nos casamos. Sin embargo, recientemente encontré que mi posición respecto al diezmo está cambiando, producto de lo que creo es un mayor entendimiento de la gracia de Dios y su operación en nuestras vidas.” (Dr. Che Ahn, The Grace of Giving, Locación 3645, edición de Kindle).
 
"La Escritura más frecuentemente utilizada para apoyar esta perspectiva (la que propone que el diezmo es un mandato) es Malaquías 3:8-10: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”  Desafortunadamente, esta enseñanza sobre el diezmo en Malaquías 3 frecuentemente intimida a la gente, induciéndolos a la culpa al decirles que si no diezman, diciéndoles que le están robando a Dios y que están bajo maldición. El pasaje también es citado frecuentemente fuera de contexto. Como hemos discutido al comienzo de este libro, cuando sacamos un texto de su contexto, estamos perdiendo gran parte." (Dr. Che Ahn, The Grace of Giving, Locación 3691, edición de Kindle).

 

Ha habido otros líderes que también se han hecho oír, tales como Frank Viola y George Barna, en su libro bestseller, Pagan Christianity (Páginas 171-186). Ellos incluyen los hechos respecto a la historia de la Iglesia:

 “Antes del siglo 3 D.C., los sacerdotes no tenían ningún tipo de ingreso. La gente los apoyaba económicamente por su propia voluntad. Si eso no era posible, debían trabajar además de cumplir sus roles ministeriales para sostenerse a sí mismos. Fue Constantino, de hecho, quien introdujo el concepto del “salario sacerdotal”, que era originalmente una idea pagana. Así, tomó parte del dinero del municipio y de los ingresos de la Iglesia, para pagarle a aquellos que servían como sacerdotes en el Imperio. No fue hasta el siglo 3 D.C. cuando surgió la idea de que los creyentes debían mantener a su sacerdote local. Cipriano de Cartago fue quien lo sugirió, pero no fue realmente implementado por nadie hasta el siglo 4 D.C. Incluso entonces, eran una pequeña minoría. De hecho, no fue una práctica común hasta el siglo 8 D.C., y no fue una ley hasta el siglo 10 D.C. Esto es, ¡900 años después de Jesús!”

Muchos líderes modernos se enojan cuando una persona cuestiona al diezmo. Actúan como si estuviese cuestionando una tradición que se practica hace más de 2000 años, ¡cuando en verdad estamos desafiando a una enseñanza gangrenosa que se infiltró en la Iglesia en el año 900 D.C.!

¿DE DÓNDE VINO?

Diezmar era una práctica común en el Antiguo Oriente Próximo (AOP). No era algo que se hacía semanalmente en las mañanas del domingo. No era obligatorio, pero era muy común. Por ejemplo, vemos que Abraham y que Jacob diezmaron una vez. No era algo que se efectuaba anualmente y no había obligación alguna, pero lo hicieron, dado que era lo que se solía hacer.

El autor Phil Drysdale observa con humor que Abraham le dio el 10% a Melquisedec y el 90% al rey de Sodoma. Así que, si vamos a seguir su ejemplo, deberíamos darle el 10% a la Iglesia y el 90% a un club de striptease o a alguna otra organización de este estilo, considerando que el rey de Sodoma era probablemente una de las personas más malvadas y perversas de aquellos tiempos.

Cuando llegamos al libro de Levítico, Israel está viviendo una forma de gobierno conocido como Teocracia; lo que significa “Dios-Reina.” Dios era el rey, y Sus sacerdotes eran los líderes gobernantes. En términos modernos, los levitas esencialmente cumplían el rol que cumple el Congreso actual, y Dios era el presidente (sin los problemas de balances y cheques).

Notarás que, mientras lees el Antiguo Testamento, durante ese periodo Israel no tenía un sistema de impuestos, ¡porque el diezmo ERA el sistema de impuestos!

El diezmo era el antiguo sistema de impuestos de Israel, que incluía tres diferentes tipos de diezmos:

  1. Un diezmo para los levitas (los oficiales de gobierno).
  2. Un diezmo para las festividades (las actividades gubernamentales).
  3. Un diezmo para cuidar de las viudas y los huérfanos (red de acción social).

Considerando que Jesús sabía que la destrucción del sistema del antiguo pacto era inminente (Mateo 23-24), Él no atacó al sistema de diezmo/impuestos en los Evangelios. Lo esencial del asunto es que este antiguo sistema de impuestos no se mantuvo en práctica después de la destrucción del templo y de Jerusalén en el año 70 D.C. El sistema de impuestos para esa nación desapareció en las arenas del tiempo, y nadie la volvió a implementar hasta el año 900 D.C. Incluso entonces, el diezmo re-instituido –que muchos usan hoy en día–, no tenía nada en común con el diezmo bíblico creado bajo la Teocracia.

Adhiere estos hechos al nuevo pacto. Ahora todos nosotros somos sacerdotes, reyes, embajadores… Entonces, ¿quién debe diezmarle a quién? Si uno no entiende el ministerio quíntuple de Efesios 4:11-13 y afirma que son “miembros gubernamentales de la iglesia”, entonces se cimenta la base para diezmar sobre la idea de que hay dos clases de cristianos. Sin embargo, estos dones de Efesios 4:11 son para equipar y para servir al Cuerpo de Cristo; no son gubernamentales, mientras que el resto de nosotros somos no-gubernamentales.

Todos los cristianos son gubernamentales, y algunos tienen dones de autoridad para servir lavando los pies de sus hermanos.

Ahora que hemos mirado al Antiguo Testamento, Jesús, el liderazgo de la Iglesia y la historia de la Iglesia, sería negligente no examinar desde el libro de los Hechos hasta Apocalipsis.  

 

EL DIEZMO DE MELQUISEDEC

Desde la cruz de Cristo iniciando el nuevo pacto hasta el libro de Apocalipsis (Hechos 1-Apocalipsis 22), hay solo un pasaje que menciona la palabra “diezmo” en la porción del nuevo pacto de la Biblia, y es en referencia el misterioso Melquisedec (Hebreos 7:5-9; la palabra diezmo se menciona 5 veces).

Para entender este pasaje, debemos comenzar entendiendo el libro de Hebreos. El tema principal en todo el libro es que “Jesús es superior…” Aquí está el bosquejo:

 

  • Hebreos 1 – 7: Jesús es superior:
    • Hebreos 1 – 2: Jesús es Dios y es hombre, y es superior a los ángeles.
    • Hebreos 3 – 4:13: Jesús el apóstol es superior a Moisés.
    • Hebreos 4:14 – 6:12: Jesús es el Sumo Sacerdote y es superior a Aarón.
    • Hebreos 6:13 – 7: Jesús es superior a Melquisedec.
  • Hebreos 8 – 10: El nuevo pacto es superior.
    • Hebreos 8: El nuevo pacto está cimentado en mejores promesas.
    • Hebreos 9:1 – 10: El nuevo pacto tiene un santuario superior.
    • Hebreos 9:11 – 28: El nuevo pacto tiene un sacrificio superior.
    • Hebreos 10:1 – 18: El nuevo pacto tiene resultados superiores.
  • Hebreos 11 – 13: La fe es nuestra respuesta.
    • Hebreos 10:19 – 39: La fe es la respuesta natural a las “cosas superiores” del nuevo pacto, y nos conectamos con éstas a través de la fe.
    • Hebreos 11: Adán, Noé, Enoc, y muchos otros nos dan ejemplos de conectarnos con la fe.
    • Hebreos 12: La fe es la base de una relación superior.
    • Hebreos 13: La fe es una forma superior de vivir.

Ahora debemos mirar más de cerca y examinar al pasaje del diezmo en Hebreos 6-7, respecto a Melquisedec. Para empezar, ¿por qué siquiera se menciona a Melquisedec? Solo aparece en Génesis 14, Salmo 110, y aquí en Hebreos 7, y para los predicadores modernos, Melquisedec está rodeado de mucho misterio.

La razón por la que Melquisedec se menciona es porque Jesús nació de la tribu de Judá; por lo tanto, algunos decían que Él no estaba calificado para ser nuestro Sumo Sacerdote del nuevo pacto porque ¡ni siquiera era levita! (Hebreos 7:13-14 dice: “Y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.”)

El escritor de Hebreos está mostrando que Abraham era superior a los levitas (sus descendientes), y que Melquisedec era superior a Abraham. Por lo tanto, dado que Jesús es parte del sacerdocio según Melquisedec, Él es superior a Abraham y al sacerdocio levítico. Él no está sujeto a esos sistemas y regulaciones.

Como no sabemos con un 100% de certeza quién era Melquisedec, ha habido conjeturas –algunas, literalmente, fantásticas– respecto a su identidad; pero una de las ideas principales postula que Melquisedec es Jesús antes de Su encarnación. Por lo tanto, si Abraham diezmó a Jesús, entonces nosotros deberíamos diezmar a nuestra iglesia local (o algo así es el argumento…).

Considera, sin embargo, que Melquisedec es conocido real sacerdocio: era tanto rey como sacerdote. Jesús es según el orden de Melquisedec, ¡y también lo eres tú! 1 Pedro 2:9 nos llama “real sacerdocio.” Estamos en Cristo y eso quiere decir que si Él es según el orden de Melquisedec, ¡nosotros también! No somos Abraham, quien diezmaba a un Jesús pre-encarnado; somos según el orden de Melquisedec, y por lo tanto ¡SOMOS SUPERIORES a Abraham! ¡Abraham nos hubiese diezmado a nosotros!

No importa quién era Melquisedec. ¡Pudo haber sido un mono alien del planeta zenu, pero no interesa! El punto es que tú estás DENTRO del sacerdocio según Melquisedec CON Jesús; no eres “Abraham el diezmador” en la historia, ¡y no permitas que alguien te diga lo contrario!

 

(Dado que muchos de ustedes ya han aceptado esta perspectiva, continuaré con un blog respecto a cómo dar en el nuevo pacto. Solo porque no estemos bajo el mandato del antiguo pacto, no quiere decir que debamos dejar de enseñarle a la gente cómo ser generosos).