Blog de Jonathan (en español)


¡No estoy de acuerdo contigo!

 

Antes de analizar algunos sistemas de creencias y enseñanzas específicas de la Biblia, debemos considerar las diferencias entre las dos más prominentes subculturas dentro de la gran cultura cristiana: el cristianismo popular y el cristianismo académico. ¿Cómo no estar de acuerdo en el Reino? 

 

Desde un punto de vista antropológico, todas las culturas contienen dos divisiones principales: la cultura popular y la alta cultura.

 

La alta cultura está típicamente compuesta por los segmentos más ricos y educados de la población. Estas personas aprecian las cosas finas de la vida, como el vino caro, los restaurantes costosos, la música clásica, la vestimenta formal, etc. La alta cultura es una minoría en la cultura, pero tiene la mayor parte del poder y la influencia.

 

Junto con la alta cultura, existe la cultura popular (o cultura pop), que está compuesta por la mayoría de la población y que describe a las formas y maneras que son más populares entre la mayoría. Aquellos inmersos en la cultura pop suelen escuchar la música popular que suena en la radio y consumir películas masivas. Comen en cadenas de restaurantes y compran su ropa en tiendas económicas.

 

Un tercer grupo, llamado la cultura folk, a veces emerge en reacción a la cultura popular. Pero en lugar de unirse a la alta cultura, se separan de la norma e implementan sus propias costumbres. Se enorgullecen de tomar decisiones contra-culturales. Por ejemplo, a veces son veganos, tienen partos en su casa, deciden no vacunar a sus hijos, escuchan música independiente y miran películas que rara vez aparecen en el cine. Las diferencias entre estos tres grupos son significativas, pero todos son parte de la cultura general.

 

La cultura dentro de la Iglesia también contiene estos tres elementos. El cristianismo popular es la cultura entre la mayoría de los cristianos. En los Estados Unidos, incluye cosas como Los Cuentos de Vegetales, brazaletes de WWJD (1), y música cristiana pop. El elemento folk dentro del cristianismo popular prefiere música independiente y hace pequeños intentos por separarse de la cultura cristiana dominante, pero para nuestros propósitos de hoy, diremos que la cultura folk cristiana es esencialmente una subcategoría del cristianismo popular. Cuando se trata de la Biblia y de teología, el cristianismo popular toma una perspectiva muy rígida de la verdad.

 

En contraste, está el cristianismo académico, que se compone principalmente de teólogos e intelectuales y que le da un gran valor al debate y a la conversación teológica. Algunos teólogos modernos reconocidos como N.T. Wright y Gordon Fee han cruzado hacia el círculo de la cultura popular y comenzar a ser leídos por no académicos. Cientos de otros teólogos dentro del círculo académico hablan y escriben en un lenguaje académico, y así sus materiales nunca pueden impactar a la cultura pop. No es de sorprender, entonces, que los miembros de estos dos grupos se muestren distantes hacia los miembros del otro grupo. Pero es importante que nosotros entendamos y valoremos ambas culturas.

 

Uno de los potenciales errores del cristianismo académico está en la declaración de Pablo en 1 Corintios 8:1: “El conocimiento envanece.” El saber es bueno, pero debe siempre estar templado con amor, que no es algo que el círculo académico necesariamente enseñe.

 

Si entendemos toda la teología y sabemos todas las palabras griegas, pero somos horribles cristianos con nuestras familias y amigos, tenemos un gran problema.

 

Sin embargo, una de las fortalezas del cristianismo académico está en la diferencia entre estos dos términos: estar en desacuerdo y faltar el respeto. La cultura cristiana popular no maneja bien el estar en desacuerdo. Cuando los líderes no concuerdan en algo, tienden a tratarse a faltarse en respecto en gran manera, usando etiquetas como hereje, falso maestro, blasfemo, o incluso anticristo. Generalmente, tales líderes no estás dispuestos a discutir calmada y abiertamente sobre sus diferencias, sino que harán declaraciones difamatorias y señalarán con el dedo. Temen que sus seguidores sean cautivados por alguna enseñanza diabólica, así que activamente tratarán de persuadir a aquellos bajo su influencia en contra de lo que ellos consideran una falsa doctrina. Como resultado, la influencia de sus seguidores también será irrespetuosa hacia la persona o el movimiento. En otras palabras, esta falta de respeto es sistemática: comienza con un líder pero se extiende hacia todas las personas bajo su influencia.

 

En contraste, el cristianismo académico tiene una gran apreciación por el debate y la discusión de ideas, sin faltar el respeto. Esto es importante para todos los que quieran estudiar teología, porque tenemos que ser capaces de examinar lo que creen los demás, estar de acuerdo con algunas cosas y en desacuerdo con otras, pero sin dejar de respetarlos como personas y hermanos en Cristo. Los cristianos académicos valoran su propia opinión, basándose en su propio estudio, y a menudo dirán: “Creo en esto y esto, por esta razón.” Esto es simplemente una declaración personal y no tiene una influencia negativa. Dentro del cristianismo académico está bien no estar de acuerdo con el otro, y no se ve al desacuerdo como una oportunidad para ser irrespetuoso. Está bien tener una perspectiva diferente y seguir siendo amigos.

 

La gente en la cultura cristiana académica a veces no está de acuerdo con ciertas creencias, pero no buscará influir a otros a pensar lo mismo que ellos. En contraste, los líderes en la cultura cristiana popular harán declaraciones difamatorias en contra de otros líderes y movimientos que son presentadas como hechos (y no como opiniones) y no solo faltarán el respeto, sino que abrirán la puerta a que otros también lo hagan.

 

La mejor manera de estudiar teología es con una disposición a no estar de acuerdo, y con apertura a aprender de otros.

 

El cristianismo académico ha sido un buen ejemplo de esto, y sería sabio imitarlos en este aspecto. Pensar como un académico significa que necesitamos oír todas las diferentes perspectivas o problemas para racionalmente decidir nuestra propia posición. En esta cultura, somos libres de oír todos los diferentes entendimientos y arribar a nuestras propias conclusiones, incluso si las mismas son diferentes de las de nuestros amigos o líderes. Es por esta razón que, en el cristianismo académico, encontramos muchos libros que presentan muchos puntos de vista sobre el mismo tema. Los mismos no son escritos por un solo autor que tiene una opinión y escribe con la intención de hacerte creer lo mismo que él. En cambio, son compilaciones de escritos de teólogos que están explicando sus propios sistemas de creencias (2). Otro tipo de libro muy común en el cristianismo académico es un libro en respuesta, en donde un teólogo escribe un libro en respuesta hacia los escritos de otros teólogo (3).

 

Parte de lo que significa no estar de acuerdo de manera respetuosa sería citar aquellas cosas con la que no concuerdas, de una manera que represente lo que quiere decir en su contexto. Los académicos con muy cuidadosos para hacer esta tarea, pero desafortunadamente, muchos líderes en el cristianismo popular deforman los dichos de las personas con quienes no están de acuerdo. Sacan sus palabras de contexto y hacen suposiciones acerca de lo que quisieron decir. Esta clase de tergiversaciones, malentendidos, y ataques a otros han estado sucediendo por mucho tiempo, pero no genera ningún tipo de beneficio no estar de acuerdo de esta manera. En cambio, tenemos que aprender cómo no estar de acuerdo sin faltar el respeto ni exagerar. Nuestro objetivo sería entender las creencias de los demás claramente y en contexto, para poder sacar nuestras propias conclusiones.

 

 

(1) WWJD: What Would Jesus Do? Literalmente: “¿Qué haría Jesús?

(2) Por ejemplo, The Nature of the Atonement: Four Views contiene contribuciones de cuatro líderes teólogos con diferentes opiniones respecto al sacrificio de Jesús. De manera similar Four Views on the Book y Revelation and God and Time: Four Different Views presentan diferentes perspectivas en el tema de Apocalipsis y del tiempo.

(3) Un gran ejemplo de esto es el libro de Kenneth Gentry: The Charismatic Gift of Prophecy: A Reformed Response to Wayne Grudem. En este libro, Gentry fuerte pero respetuosamente analiza las creencias de Grudem respecto al Espíritu Santo, desde una perspectiva económica.