Blog de Jonathan (en español)


¡Tienes luz verde!

Solía pensar que Dios era como un gigante micro-gerente en el cielo.

 No podía verbalizarlo de esa manera, pero para ser honesto, esa es una buena descripción de mi teología del pasado. La idea de que Él estaba al control de cada detalle le inyectaba un sentido de destino a todo lo que aconteciera. También provocó mucha irresponsabilidad. Podía simplemente decir que la sanidad no siempre era la sanidad de Dios, o que no era el tiempo, etc. En lugar de luchar mediante la fe, esto justificaba mi comodidad en la fe.

 

Cuando recibí una revelación del dominio propio, mi vida cambió.

 

Dios nos diseñó para vivir completamente libres, ¡en Su presencia hay completa libertad, no control absoluto!

 

No es la meta del Amor personificado controlar, sino que Su objetivo principal es que Su Novia esté a Su altura y que sea igual que Él. La Novia actúa en dominio propio, no está cósmicamente controlada. Yo tengo dominio propio, por lo tanto, estoy a cargo de mis propias decisiones, con las que elijo someterme a Su señorío y Su misión en el avance del Reino.

 

Habiendo dicho esto, ahora vivo mi vida con una “luz verde.” No quiero levantarme cada día y esperar a que el Señor me diga cuáles de mis medias ponerme primero. Me muevo y creo en lo que dice Proverbios, que Él dirigirá mis pasos.

 

Fui grandemente impactado por Hechos 16:6-7: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”

 

Creo que Pablo sabía que él era tan libre y que tenía tanto dominio propio que avanzó con su misión y confió en el Espíritu Santo redirigiría sus pasos si era necesario. Pablo sabía que vivía con una “luz verde.” Jesús le dijo “Ve”, así que Pablo no tenía miedo de avanzar. Cuando era necesario, Jesús lo redirigía.

 

Es importante que rompamos nuestras cadenas de temor respecto a pensar que Dios es un gerente en el cielo. Él te dio luz verde y murió para comprarte la libertad y el dominio propio. ¡Ahora vamos a vivirlos!