Blog de Jonathan (en español)


Todo lo que sabes respecto a Halloween está mal

Un blog escrito por el Dr. en Teología James B. Jordan.

 

Se ha vuelto una rutina que en octubre algunas iglesias y escuelas cristianas le envíen notas a los padres advirtiéndoles sobre los peligros de Halloween, y también se ha vuelto una rutina para mí responder preguntas respecto a este tema.

“Halloween” es simplemente una palabra en inglés que representa una contracción de la expresión “All Hallow’s Eve” (Día de Todos los Santos). La palabra “hallow” significa “santo”, y en inglés suelen utilizarse las palabras “holy” y “hallow” de forma intercambiable, porque las dos significan lo mismo. De hecho, el Padrenuestro en inglés comienza diciendo “HALLOWed be Thy name” (“Santificado sea Tu nombre”). El Día de Todos los Santos es el 1 de noviembre, y es la celebración de la victoria de los santos en unión con Cristo. Las primeras celebraciones del Día de Todos los Santos comenzaron en la segunda mitad del siglo VI D.C., y se estableció el 1 de noviembre como Día de Todos los Santos de manera oficial finalizando el año VIII D.C. El origen del Día de Todos los Santos en el cristianismo de la zona del Mediterráneo no tuvo nada que ver con las festividades druidismo celta, ni con la Iglesia luchando en contra de las festividades célticas (Eso siempre y cuando asumiendo que en algún momento de la historia existió tal cosa como el druidismo, ya que en realidad el druidismo fue un mito inventado en el siglo XIX por los neo-paganos).

 

En el Antiguo Pacto, la guerra entre el pueblo de Dios y los enemigos de Dios se llevaba a cabo mediante luchas (contra los egipcios, los asirios, etc.) Con la llegada del Nuevo Pacto, sin embargo, nuestra batalla es contra principados y potestades, contra ángeles caídos que ciegan los corazones y las mentes de los hombres y la mantienen cautiva en ignorancia y temor. A través de la fe, la oración y la obediencia, los santos somos victoriosos en nuestra batalla contra estas fuerzas demoníacas. El Espíritu nos asegura que: “Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes.” (Romanos 16:20).

 

El Festival de Todos los Santos nos recuerda que a pesar de que Jesús ha terminado Su obra, nosotros no hemos terminado la nuestra.

 

Él ha dado la estocada mortal, pero nosotros tenemos el privilegio de colaborar con Él. Así, a través de los siglos, la fe cristiana hace retroceder cada vez más al reino demoníaco de la ignorancia, el temor y la superstición. A pesar de que las cosas parecen estar mal en el mundo occidental moderno, nuestra obra progresa en todo el mundo.

 

Según las tradiciones bíblicas, el día comienza en el atardecer. Es por estas razones que en los calendarios cristianos, la noche del día anterior es el comienzo del día festivo. Piensa, por ejemplo, en Navidad: la celebración es el 25 de diciembre, pero la festividad comienza con la vigilia de Nochebuena que precede. Similarmente, esto sucede con el Día de Todos los Santos.

 

El concepto, tan dramatizado en el cristianismo, en realidad es bastante simple: el 31 de octubre el reino demoníaco intenta una vez más conseguir la victoria, pero esta se desvanece con el gozo y la alegría del Reino de Dios.

 

¿Qué significa que el reino demoníaco es vencido? En una sola expresión: es burlado. El mayor pecado de Satanás (y el nuestro, también) es el orgullo. Así, para echar fuera a Satanás, lo ridiculizamos. Es por esto que muchos se disfrazan de Satanás caracterizándolo como un diablo rojo con cuernos y cola. Nadie en verdad piensa que el diablo luzca así, porque de hecho la Biblia nos enseña que es un querubín caído. En cambio, la idea es ridiculizarlo porque ha perdido su batalla con Jesús y ya no tiene poder sobre nosotros.

 

(La tradición de burlarse de Satanás y vencerlo a través del gozo y la risa juega un rol muy importante en la novela clásica de Ray Bradbury, La Feria de las Tinieblas, que es una novela centrada en Halloween).

 

Las típicas gárgolas de las iglesias europeas antiguas, tienen el mismo significado. Simbolizan a la Iglesia burlándose del enemigo. Le muestran la lengua y la hacen caras a aquellos que tenían intensiones de saquear la Iglesia. Las gárgolas no son demoníacas; son los creyentes ridiculizando al ejército demoníaco vencido.

 

Así, la derrota de Satanás y los poderes demoníacos son asociados con Halloween.

Por esta razón, Martín Lutero colocó en Halloween sus 95 tesis en la puerta de la capilla de Wittenberg, desafiando a las prácticas demoníacas de la Iglesia de sus días. Él eligió este día con cuidado, y desde entonces Halloween también ha sido el Día de la Reforma.

 

Similarmente, en el Día de Todos los Santos se utilizan disfraces. Es una burla al reino de las tinieblas. Como el poder de Satanás ha sido derrotado una vez y para siempre, nuestros hijos pueden burlarse de él al disfrazarse como fantasmas o brujas.

 

El hecho de que podamos vestir a nuestros hijos de esta forma muestra nuestra suprema confianza en la vergonzosa derrota de Satanás a través de la sangre de Jesús -¡No tenemos temor!-

 

No tengo los recursos para comprobar los orígenes históricos de todas las tradiciones que se celebran en Halloween, y sin duda cada denominación cristiana elige contarlo de la manera que más le guste y le convenga. Respecto a la tradición del “dulce o truco”, simplemente significa una cosa: algo divertido para que los niños hagan. Como cualquier otra tradición, también puede pervertirse y malinterpretarse, y ha habido momentos cuando el “truco” involucraba acciones malvadas de parte de algunos adolescentes, lo que llevó a la prohibición de esta práctica en algunas localidades de los Estados Unidos.

 

Sin embargo, no podemos prohibirle a nuestros hijos recolectar caramelos y dulces de los vecinos y amigos. Quizás esto no signifique mucho para nosotros hoy, porque somos prósperos y tenemos todos los dulces que queramos, pero en las generaciones pasadas la gente no tenía un buen pasar y obtener un dulce era realmente algo muy especial. No hay razón lógica para apagar una tradición tan inocente como esta.

 

Similarmente, el origen de las linternas de calabazas es desconocido. Ahuecar una calabaza o cualquier otra verdura, tallarle un rostro y ponerle una vela dentro es algo que sin duda ha ocurrido de forma independiente para decenas de miles de personas en cientos de culturas de todo el mundo, alrededor de los siglos. Como en el pasado la gente iluminaba sus casas con velas, decorar las velas y los candelabros era parte de la rutina. A tal fin, solían utilizarse papas, nabos, remolachas, y otra gran cantidad de verduras.

 

Wynn Parks escribe sobre un evento del que fue testigo: “Un amigo inglés se las había ingeniado para remover la piel de la mandarina en dos mitades exactas. Luego de hacerle ojos, una nariz en un hemisferio y una boca en el otro, derramó aceite de cocina sobre una de las mitades y en la mitad inferior encendió una mecha. Con la otra mitad encima, la piel de la mandarina formó una ‘calabaza de Halloween’ en miniatura. Pero mi amigo parecía confundido respecto a cuál debía ser su nombre. ‘¿Cómo puedo llamarlo? Supongo que Cabeza de Mandarina es un buen nombre.’" (Parks, “The Head of the Dead,” The World & I, Noviembre de 1994, p. 270.)

 

En occidente, la gente rápidamente aprendió que las calabazas eran especialmente ideales para este propósito. Las calabazas de Halloween no son nada más que una decoración; y el interior de las mismas se utiliza para crear budines y tartas.

 

En algunas culturas, lo que nosotros llamamos “la calabaza de Halloween” representaba el rostro de una persona muerta, cuyo alma continuaba teniendo presencia en la fruta o vegetal utilizado. Pero esto no tiene una relevancia particular en las costumbres de Halloween. ¿Te dijo tu madre, mientras ahuecaba la calabaza, que eso representaba a un muerto cuya alma estaba atrapada dentro? Por supuesto que no.

 

Los símbolos y las decoraciones, como las palabras, tienen diferentes significados en diferentes culturas, en diferentes lenguajes, y en diferentes períodos de la historia. La única pregunta relevante es lo que significa ahora, y hoy en día es solamente una decoración.

 

E incluso si algunas generaciones pasadas sí asociaban a la calabaza de Halloween con un alma en pena, ¿qué? No lo tomaban en serio. Era solamente parte de la burla al paganismo practicada por los cristianos primitivos.

 

Este es un buen momento para decir que muchos libros, revistas y enciclopedias están escritos por personas ateas o incluso por paganos modernos del movimiento de la Nueva Era. (Un ejemplo es el artículo de Wynn Parks citado anteriormente). Estas personas activamente suprimen las asociaciones cristianas de las tradiciones históricas, con el solo fin de magnificar al paganismo. Lo hacen para hacer del paganismo algo aceptable. Así, dicen que Halloween, Navidad, Pascuas, etc. tienen orígenes paganos, pero no es cierto.

 

Extrañamente, algunos fundamentalistas han sido influenciados por estas perspectivas históricas. Estos fundamentalistas no aceptan que el humanismo y el paganismo reescriban la historia occidental, la historia americana, la ciencia… pero a veces sí aceptan que el humanismo y el paganismo reescriban sobre los orígenes de Halloween y Navidad, del árbol de Navidad, etc. Ojalá que estas palabras nos hagan reexaminar respecto a estos asuntos también a nosotros mismos. No debemos permitir que los paganos piensen por nosotros.

 

Hoy en día, los niños a veces se visten de superhéroes, y el origen del significado cristiano de Halloween ha sido absorbido por la cultura popular. También, con la nueva moda “cool” del tan famoso movimiento de la Nueva Era, algunos cristianos se niegan a vestir a sus hijos con disfraces de miedo. Que cada uno haga lo que quiera.

 

Pero no debemos olvidar que originalmente Halloween era una tradición cristiana, y que no hay ningún fundamento sólido para no disfrutar de un evento como este hoy en día.

 

 

“El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.”, recita el Salmo 2. ¡Que este 31 de octubre nos unamos a Su santa risa, y nos burlemos de los enemigos de Dios!