Blog de Jonathan (en español)


Una palabra para los cristianos carismáticos

 

La Biblia es la prueba final para todas las enseñanzas y revelaciones. En mis viajes para enseñar en diferentes iglesias, he visto una atrocidad cometida en innumerables ocasiones, principalmente por cristianos de la rama carismática o neopentecostal. La atrocidad a la que me refiero, es la idea de que la experiencia triunfa sobre la Biblia.

 

Aunque nunca se dice textualmente, muchos le dan más valor y respeto a una “experiencia espiritual” que al estudio teológico. De la teología (el estudio de Dios) se habla en términos peyorativos, tales como conocimiento intelectual; mientras que la experiencia espiritual es más altamente valorada como conocimiento del corazón. Yo creo que todos los cristianos deberíamos valorar las experiencias, ya que nadie podría siquiera ser cristiano sin haber tenido la experiencia sobrenatural de haber nacido de nuevo. Sin embargo, todas las experiencias están sujetas a ser probadas y evaluadas por la Palabra de Dios. Ese es el reto que deseo recordar a mis compañeros carismáticos.

 

No debemos creer a todos los profetas, espíritus o profecías; la Biblia claramente nos dice que deben ser testeados y evaluados.

 

No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.

(1 Tesalonicenses 5:20-21).

 

Conociendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura procede de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:20-21).

 

Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (Gálatas 1:8).

 

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad si los espíritus proceden de Dios; porque muchos falsos profetas han salido al mundo. (1 Juan 4:1).

 

 

En el campo de las enseñanzas sobre los últimos tiempos, el movimiento carismático ha mostrado una increíble falta de discernimiento y una profunda credulidad. Por ejemplo, un predicador carismático de la TV afirma que sabe que sus enseñanzas sobre los últimos tiempos son correctas porque ora en lenguas mientras estudia. He oído incontables historias del hermano fulanito o la hermana menganita, que tuvieron visiones del rapto, el anticristo, o de una futura Gran Tribulación. Mientras que es posible que la persona sí haya tenido una visión, esto no significa automáticamente que ésta fue del Señor.

 

Una de las más grandes fuentes de disensión que se suscita al hablar con carismáticos acerca de los últimos tiempos, son las experiencias proféticas que alguien tuvo. Si ésta está basada en las historias de una amada abuela, un respetado hermano, o un niño de ocho años que ha tenido una experiencia cercana a la muerte, los carismáticos inclinan su doctrina hacia las experiencias en lugar de al estudio de la Palabra. ¿Pero qué ocurre cuando un niño de ocho años tiene una visión de los últimos tiempos, que difiere con la de otro niño de ocho años? ¿Cómo tomarán una decisión los carismáticos?

 

Es de esperarse que fuesen como los de Berea y estudiaran la Palabra, en lugar de simplemente creer las experiencias de otros (vea Hechos 17:11). Cualquier experiencia de un niño de ocho años que se alinee con la Palabra y con la sana doctrina: ¡esa créala! (el otro puede haber tenido una visión del diablo o del queso que comió antes de irse a la cama. O, como es el caso en muchas de estas historias, la visión fue interpretada de manera errada por los oyentes adultos. Por ejemplo, el niño puede haber visto una gran batalla, y el adulto la interpretó como una batalla del final de los tiempos, cuando tal vez Dios simplemente le estaba mostrando al niño el gran conflicto espiritual en el que estamos involucrados como cristianos).

 

Es hora de un reavivamiento de evaluación de las profecías a la luz de la infalible verdad de la Palabra.

 

Mi libro Sin Rapto fue escrito con el más profundo respeto por la Palabra de Dios y una pasión por el Espíritu Santo. Espero que sea revisado muchas veces en el tiempo de mi vida, mientras continúo aprendiendo. Sin embargo, creo que las presuposiciones fundamentales expuestas en la declaración de fe son sólidas, y pasan la prueba de las Escrituras. Tengamos el balance de saber las Escrituras y el poder de Dios, para que no caigamos en error (vea Mateo 22:29).

 

Sinceramente,

 

Jonathan Welton.

 

(Extracto del libro Raptureless (Sin Rapto), que puede leerse en español de manera gratuita en el siguiente enlace).